
El comic tiene un terreno abonado en el gusto de lectores que siguen el desarrollo de está expresión gráfica-literaria poblada de personajes que generalmente protagonizan sagas que se extienden a través de muchos episodios. En Chile el comic tiene su historia y también hay nuevos autores, escritores y dibujantes, que emprenden la creación de aventuras inéditas, como es el caso de Gonzalo López Pardo y Rafael Nangarí Bade, quienes acaban de dar a conocer el primer episodio de "Tauca. La era de hay'n", prologado por el escritor argentino Juan Sasturaín, nombre señero en el ámbito de la novela y del comic latinoamericano.
Tauca es el nombre de un niño selknam que habita un lugar en el Haruwen, espacio ficticio construido con elementos del antiguo territorio de la Patagonia y otros creados por los autores. Tauca es un elegido para guiar a su pueblo, pero antes de ocupar el liderazgo para el que está destinado debe pasar por una etapa de aprendizaje, en medio de una guerra de largo aliento que desgarra a su pueblo y enfrentando a la temprana pérdida de su madre, Beve. Tauca es hijo de la violencia y desde sus primeras horas debe aprender a convivir con bestias, rivales y rigores climáticos que hacen difícil su existencia. Su vida, como lo indica el abuelo Lupo, narrador de la historia, está hecha para vivir grandes aventuras y "transformarse en un héroe para muchas y largas generaciones de selknam y otras naciones".
Un aspecto interesante en esta historia gráfica es la construcción de un imaginario en el que se mezclan tradiciones indígenas de distintos ámbitos y épocas. La mitología patagónica y la chilota se unen en el relato y sirven a los autores para crear un territorio donde toda aventura es posible, y en el que la sobrevivencia requiere actos de arrojo. También es destacable el mundo que se concibe y la entrega de una interpretación del origen de la existencia del hombre que invita a conocer y profundizar en el conocimiento de las leyendas patagónicas.
En "Tauca" Gonzalo López entrega una historia atractiva que provoca y atrapa al lector, y que es acompañada de las ilustraciones de Nangarí, seductoras y plenas de detalles bien logrados que sirven de eficaz complemento al texto, y permiten el juego permanente entre las imágenes y las palabras. Una invitación a la aventura en un mundo donde los personajes responden a nuestros mitos y a nuestros sueños elaborados alrededor de una fogata cuya luz fantasmagórica nos permite creer en la existencia de un mundo de traucos, milodones, serpientes y aventuras ilimitadas. Una historia novedosa para niños y adultos con alma de niños, y una invitación al placer de dejar volar la imaginación.


Comentarios recientes
hace 2 años
hace 2 años
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años